La tensión entre la Casa Blanca y la Reserva Federal subió de tono tras la amenaza de posibles cargos criminales contra Jerome Powell, un hecho sin precedentes en la relación entre un presidente y el banco central. Aunque en el pasado distintos mandatarios han criticado al Fed, estas presiones solían quedarse en el terreno político; nunca habían escalado al nivel de una posible acción criminal. Este quiebre con décadas de normas institucionales ha generado preocupación en los mercados y reabierto la discusión sobre la autonomía del Fed, un pilar clave para la estabilidad económica de Estados Unidos.
Powell ha señalado que la investigación del Departamento de Justicia podría estar siendo utilizada como mecanismo de presión para influir en la política monetaria, lo que añade otra capa de incertidumbre. Para Puerto Rico, estrechamente vinculado al sistema financiero federal, cualquier señal de inestabilidad institucional puede traducirse en mayor volatilidad en tasas, financiamiento y clima de inversión, por lo que conviene seguir este episodio muy de cerca.








