Las radicaciones de quiebra en Puerto Rico comenzaron el 2026 mostrando moderación en comparación con el año anterior.
Puerto Rico registró 397 quiebras en enero de 2026, la cifra mensual más baja desde enero de 2024, cuando se reportaron 373 casos. En términos interanuales, el número refleja una baja considerable frente a las 452 quiebras reportadas en enero de 2025.
Del total de 397 casos reportados en enero de 2026, 250 correspondieron a Capítulo 13, 143 a Capítulo 7 y 4 a Capítulo 11. Esto significa que aproximadamente seis de cada diez quiebras radicadas fueron bajo el Capítulo 13, mecanismo utilizado principalmente por individuos para reorganizar y estructurar el pago de deudas.
En los últimos años, enero ha reflejado consistentemente uno de los niveles más bajos de quiebras dentro del calendario anual. En 2019, 2022, 2023 y 2024 fue el mes con menor cantidad de radicaciones, mientras que en 2021 y 2025 ocupó el segundo nivel más bajo del año. Esta estacionalidad sugiere que el dato de enero, aunque positivo en términos comparativos, debe evaluarse con prudencia hasta observar el comportamiento de los próximos meses y confirmar si la tendencia se sostiene.
Factores económicos a monitorear en 2026
De cara al resto de 2026, el entorno económico será determinante para la trayectoria de las radicaciones. El alto costo de vida, particularmente el componente energético, continúa presionando tanto a los hogares como a los negocios, elevando los costos operacionales y reduciendo márgenes financieros. A su vez, si las tasas de interés se mantienen elevadas por un periodo prolongado, el costo del crédito seguirá siendo alto, lo que podría limitar la capacidad de refinanciamiento y aumentar la vulnerabilidad financiera de ciertos sectores.
Por otro lado, la fortaleza del mercado laboral ha servido como un factor de contención en los niveles de quiebra. Mientras el empleo se mantenga sólido, los ingresos estables ayudan a mitigar el deterioro financiero. Sin embargo, cualquier debilitamiento en el empleo podría alterar esa dinámica y reflejarse en un repunte en las radicaciones durante el transcurso del año.
El comportamiento de los próximos meses será clave para determinar si enero marca el inicio de una tendencia sostenida a la baja o si responde principalmente al patrón estacional observado en años previos.








