Las quiebras en Puerto Rico continuaron aumentando en 2025, aunque sin alcanzar los niveles observados antes de la pandemia. El total anual culminó en 5,939 casos, lo que representa 227 más que en 2024, para un crecimiento interanual de 4.0%.
El promedio mensual pasó de 476 a 504 casos, reflejando un deterioro moderado en la estabilidad financiera. Además, nueve meses de 2025 superaron las cifras registradas en el mismo periodo del año anterior, confirmando una tendencia sostenida al alza.
Esta trayectoria se mantiene desde 2022, luego de una fuerte caída registrada entre 2020 y 2022 como resultado de los estímulos federales, moratorias y programas de alivio financiero. Durante ese periodo, las quiebras alcanzaron su punto más bajo en 2022, con 3,811 casos. Posteriormente, se reportaron 4,434 quiebras en 2023, 5,712 en 2024 y 5,939 en 2025, reflejando una recuperación gradual hacia niveles más consistentes con la realidad económica.
Previo a la pandemia, el panorama era distinto. Entre 2017 y 2019, las quiebras se mantuvieron cerca de los 7,600 casos anuales, alcanzando un máximo de 7,670 en 2019. Desde entonces, aunque los casos han ido en aumento, aún no se han retomado esos niveles.
Presiones sobre costos y acceso al crédito
El aumento en el costo de la energía, los alquileres comerciales y residenciales, y las materias primas ha reducido significativamente los márgenes de ganancia, especialmente en las pequeñas y medianas empresas. En muchos casos, estos gastos han crecido más rápido que las ventas, limitando la rentabilidad.
A esto se suma el impacto del ciclo de aumentos en las tasas de interés iniciado en 2022, que ha encarecido el crédito al consumo y comercial. El mayor costo del financiamiento ha reducido la capacidad de pago y ha limitado las opciones de refinanciamiento.
Aunque las quiebras continúan en aumento, los niveles de 2025 aún se mantienen por debajo del máximo alcanzado en 2019. Sin embargo, el alza en los costos operacionales y un entorno crediticio más restrictivo mantienen a muchos negocios bajo presión, lo que sugiere que el proceso de ajuste económico aún no ha concluido.








