Las ventas al detal en Puerto Rico cerraron los primeros siete meses de 2026 en $30,041.4 millones, un cambio de 0.0% frente al mismo periodo de 2025. Ese resultado plano no refleja estabilidad, sino dos movimientos de signo contrario que se compensan. Las pequeñas y medianas empresas vendieron $490.2 millones menos que el año anterior (−3.4%), mientras que las empresas grandes —cadenas y no cadenas— vendieron $500.4 millones más (+3.2%). El saldo neto, $10.2 millones sobre una base de $30 mil millones, es lo que produce el cero. La consecuencia es un desplazamiento de cuota de mercado: las PyMEs pasaron de 47.9% a 46.2% de las ventas al detal en un año, y la contracción abarca todo el tramo —pequeñas −3.0%, medianas −3.8%— no un segmento aislado.
El dato mensual tampoco sostiene una lectura optimista. Julio registró $4,410.5 millones, un alza de 1.1% interanual, pero las categorías que más aportaron fueron gasolineras y tiendas de conveniencia (+14.1%) y distribuidoras de combustible (+4.2%), ambas en terreno negativo en el acumulado del año (−2.9% y −1.0%). El patrón apunta a efecto precio más que a expansión del consumo. A ello se añade que un crecimiento nominal de 0.0%, con el índice de precios al consumidor en 143.805, implica contracción en términos reales. Conviene anticipar, además, un elemento técnico: el DDEC migrará la estimación del InfoVentas de un proceso muestral al universo de datos administrativos a finales de 2026, lo que probablemente introduzca un salto de nivel en la serie y obligue a ajustar cualquier comparación que cruce ese corte.








