El Índice de Precios al Consumidor (CPI) de Estados Unidos aumentó 0.4% en agosto en términos desestacionalizados, tras un alza de apenas 0.1% en julio, según informó el Bureau of Labor Statistics. En los últimos doce meses, la inflación general se situó en 3.4%, mientras que la inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) fue de 2.4%, una leve moderación frente al 2.5% registrado hasta julio.
El principal motor del incremento mensual fue la energía, cuyo índice subió 2.1% en el mes. La gasolina avanzó 3.9% en agosto y explicó más de un tercio del alza total del CPI. En la comparación anual, la energía acumula un aumento de 16.3%, con la gasolina 27.4% más cara que hace un año, el combustible de calefacción (fuel oil) un 52.0% más alto, la electricidad 3.8% y el gas natural 4.4%.
Los alimentos mostraron un comportamiento más contenido: el índice subió 0.1% en el mes y 2.7% en el año. Los alimentos consumidos en el hogar se mantuvieron sin cambios en agosto (2.2% anual), mientras que los alimentos fuera del hogar aumentaron 0.3% en el mes y 3.4% en el año, lo que sigue presionando los costos del sector de restaurantes.
La inflación subyacente avanzó 0.3% en agosto, por encima del 0.2% de julio. El índice de vivienda (shelter) subió 0.3% en el mes y 3.0% en el año. Entre los componentes con mayores alzas mensuales destacaron las tarifas aéreas (+2.7%, y +23.4% anual), el alojamiento fuera del hogar (+2.4%), las comunicaciones (+2.3%), la educación y los vehículos usados. En sentido contrario, bajaron los seguros de automóvil (-0.8%) y el cuidado médico (-0.2%).








