Las radicaciones de quiebra en el Distrito Federal de Puerto Rico muestran en 2026 un comportamiento volátil que merece atención. El año arrancó en enero con 397 casos —por debajo de los 452 registrados en el mismo mes de 2025— lo que inicialmente sugería una moderación en el ritmo de radicaciones. Sin embargo, esa lectura resultó prematura.
Entre enero y marzo, los casos escalaron de 397 a 624, un aumento de 227 radicaciones en apenas dos meses, equivalente a un incremento de 57.2% dentro del propio año. Ese salto convierte a marzo de 2026 en el mes con mayor volumen de quiebras del período analizado, superando cualquier registro mensual de 2024 y 2025.
La corrección posterior fue significativa pero incompleta. En abril los casos bajaron a 504 y en mayo continuaron descendiendo hasta 493, acumulando una caída de 131 radicaciones desde el pico de marzo. Sin embargo, el dato más relevante del tramo final del período es la magnitud limitada de ese descenso: de abril a mayo la reducción fue de apenas 11 casos —un 2.2%—, lo que indica que el ritmo de radicaciones se ha estabilizado en un plateau elevado en lugar de retornar hacia los niveles del inicio del año. Dicho de otro modo, la corrección se agotó rápidamente y mayo no ofrece señales de una tendencia bajista consolidada.
Ese estancamiento en torno a los 490–504 casos mensuales, muy por encima del enero de 2026 y comparable o superior a los mismos meses de 2024, sugiere que el nivel estructural de presión financiera sobre los deudores se ha recalibrado al alza. El segundo semestre requerirá seguimiento estrecho para determinar si esta meseta es transitoria o el nuevo piso de las radicaciones.








